¡Jaime como docente!
Al escribir esta narración sobre mi papel como docente, me vienen a la mente un sin número de recuerdos que son maravillosos, mucho de lo que tengo es gracias a esta noble actividad, espero que disfrute de este recorrido histórico, el cual lo hago con mucha emoción:
Cuando apenas tenía 9 años, asistí a un curso de maestro de párvulos, donde se enseñaba a ser maestro de instrucción religiosa; a pesar de tener pocos años ya era maestro, esto me agradaba mucho porque podía compartir ideas con los niños que además de jugar aprendíamos. Desde ahí entendí la importancia que tiene la lectura y la responsabilidad; aún conservo mi diploma como maestro de párvulos.
Por ser hijo de madre soltera, tuve que combinar el estudio con el trabajo –vendí tortillas, verduras, fruta, etc.-, y también continuaba dando clases religiosa al templo donde asistía: adolescentes, jóvenes y también a la iglesia en su conjunto; esta actividad era algo que me maravillaba, porque además del tema que les impartía, los hacia reflexionar, relacionaba lo religioso con lo social; lo que más me emocionaba era que cuando tocaba un tema que les gustaba, hasta los hacía llorar. De ahí también me nació el gusto por la oratoria y la declamación; donde por cierto en la secundaria obtuve un primer lugar nacional (oratoria), desarrolle mi propio estilo, comprendí que para enseñar se debe tener una buena expresión.
Ya en la Preparatoria, logre organizar a mis compañeros para que nuestra escuela tuviera mejores instalaciones; gestiones realizadas ante el ayuntamiento y otras autoridades. Aquí recuerdo tuve contacto con maestros que influyeron en mi formación profesional: en el área social y política, estaba listo para aprender otras cosas.
En la escuela de Administración Pública de la UAP, convine el estudio con la impartición de clases: de electricidad, computación, contabilidad, asesorías; tuve contacto con la política: consejero universitario, miembro de algún partido político. Me acerque a los movimientos sociales: mítines, ayuda a estudiantes de bajos recursos, etc.; seguía también con las disertaciones políticas y culturales, donde de manera continúa me invitaban: presidencias municipales, iglesias, partidos políticos, escuelas.
Terminada mi carrera, empecé a trabajar como administrador en DICONSA, en el área de contraloría y recursos humanos, a la vez trabajaba en el CONALEP 1 de Puebla, impartiendo las materias de contabilidad, historia, administración y electricidad; daba estas materias porque me gustaba enseñar y por lo tanto tenía que estar enseñando. Termine renunciando a DICONSA y me quede en el CONALEP, en el año de 1991, decidí regresar a mi hermoso Grajales, donde trabaje en la preparatoria que esta incorporada a la UAP. Dos años antes había publicado un periódico que se llamaba Semanario Sn Marco. Fue en este periodo, cuando un día que estaba en las oficinas del periódico, me visito el Ing. Fabián Yáñez Huerta, director del Cutis 257 de Grajales, me invita a trabajar como maestro; como ya trabajaba en la Prepa, me fue difícil tomar la decisión de cambiar de modelo educativo, ya que yo era UAP 100%, mientras que ignoraba todo lo de DGETI; sin embargo termine aceptando y ahora después de 18 años de trabajo en el sistema, estoy completamente feliz, gracias ing. Yáñez por haberme invitado.
Trabaje tan contento en el CBTis 257, que termine por renunciar a la Prepa y cerré el periódico; ya en el plantel, fui jefe de Servicios Docentes, Servicios Escolares y Servicios Administrativos, lo combinaba dando clases de Taller de Lectura y Redacción, Filosofía, Contabilidad, Computación y otras que no recuerdo; actualmente solo me dedico a dar clases y tengo a mi cargo los clubes de Oratoria y Declamación, donde tengo la fortuna de haber preparado a alumnos que han sido primeros lugares a nivel nacional; me encanta el béisbol y tengo mi equipo en la escuela – por cierto se me pasaba que también tuve una liga municipal de béisbol-. Además de ser licenciado en Administración Pública, tengo dos diplomados, uno en computación y otro en multimedia, actualmente estudio una maestría en Administración en la UPAEP y el diplomado en competencia docentes en la UPN.
Ese es mi narración histórica como docente, donde puedo rescatar que mucho de mi andar lo puedo aplicar en mi desempeño docente; a pesar de ser muy cansado y acabarse muy rápido, es maravilloso ser maestro; he preparado a jóvenes que ahora son profesionistas y ahora están aportando mucho al país; gozo cuando en las calles me llaman maestro y entonces digo: ¡que feliz soy de ser maestro!
Me han invitado a trabajar en otras escuelas, los he rechazado porque soy feliz en DGETI, donde sigo aprendiendo, me sigo actualizando y espero seguir un buen tiempo aquí.
A veces me siento triste porque el gobierno en lugar de exaltar la labor docente, nos culpa y quiere menospreciar la actividad, saca modelos educativos de otros países, ignorando que en México también tenemos especialistas que con nuestra propia cultura pueden mejorar las condiciones educativas. Quiero que me dejen trabajar, que me dejen seguir enseñando a mi gente y que para nada revuelvan sus intenciones políticas con mi quehacer académico; si ellos quieren poder y manipulación, yo quiero servir y pensar.
Esto es para ustedes compañeros maestros y también para mis queridos alumnos: el enseñar es solo un pretexto para seguir aprendiendo.
Saludos y cuídense mucho
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